ANTONIO CABRERA EN TOTAL CONFERENCE 2026: “BOLIVIA TIENE TODAS LAS CONDICIONES PARA SER UNA GRAN POTENCIA AGROPECUARIA”

Antonio Cabrera, exministro de Agricultura de Brasil, expuso en la Total Conference 2026 cómo la liberación de mercados y las reformas estructurales transformaron a su país de un gran importador al principal proveedor mundial de alimentos.
El primer disertante de Total Conference 2026 fue el Dr. Antonio Cabrera, el exministro de agricultura de Brasil que convirtió su país en el mayor exportador mundial de alimentos, luego de ser el mayor importador de los mismos.
Empezó describiendo que Brasil era muy reglamentado, lo que dificultaba los emprendimientos, similar a la actual inseguridad jurídica que experimenta Bolivia. Era el quinto importador mundial de alimentos, sus productores agropecuarios vivían bajo la amenaza de confiscaciones, y el gobierno federal establecía los precios del azúcar y el café. Comparó la situación con las actuales restricciones a las exportaciones agropecuarias que experimenta Bolivia.
Pero el Brasil se convirtió en el mayor productor mundial con profundas reformas agropecuarias, que incluyeron la liberación de precios y exportaciones, después de tener el precio de la leche controlado por 70 años, e instituciones gubernamentales para el alcohol, el azúcar y el café, que fijaban cuotas de producción y exportación.
Con las reformas, el área de pastoreo disminuyó casi un 15%, la producción de carne subió en 153% y la productividad en 197%. Hubo más producción, con menor uso de tierra y agua. En la actualidad, Brasil ocupa el 87° lugar mundial en ingresos por persona, sin embargo, ocupa el 4° lugar en el consumo de carne y también de pollo y el 7° en huevo, lo que demuestra que aumentar la producción agropecuaria es un gran beneficio para toda la sociedad. “Tenemos que aprender a contar esa historia”, indicó.
Brasil exporta alimentos a 236 países del mundo y ese crecimiento no se debió exclusivamente a grandes hacendados, sino también a pequeñas y medianas haciendas, que fueron muy importantes. Las exportaciones no fueron contra el consumo interno, más bien lo beneficiaron.
La producción de algodón creció en 330% en menor área agrícola, pero el gran orgullo del agronegocio se demostró cuando la economía general del Brasil decreció -28%. En ese mismo período, la agropecuaria tuvo porcentajes superiores a cero: algunos años creció el 5%, otros el 13% y llegó hasta el 18%.
Con la revolución ganadera se dejaron de arar 40 millones de hectáreas, los hacendados experimentaron e innovaron por cuenta propia, introdujeron la siembra directa. El Producto Interno Bruto del Brasil creció el 2,9% mientras que el del agro fue el 12%, empujando la economía de todo el país.
Fueron los pecuarios brasileños los que importaron ganado asiático, la raza cebú, mejor adaptados y adecuados a nuestro clima y empezaron los cruzamientos industriales. Lo hicieron clandestinamente, cuando la legislación no lo permitía.
La agropecuaria produce progreso, en Brasil causó la fundación de hasta 15 ciudades, pero esa historia no la contamos, no hay orgullo ni agradecimiento hacia los productores del agro en la opinión pública.
Son los productores los que abren mercados, no los gobiernos. Ahora todos los productos son transgénicos, pero fueron traídos de contrabando inicialmente. El crecimiento del agro fue con financiamiento privado en porcentajes del 60% al 70%.
Ocho de cada diez jugos de naranja que se toman en el mundo son producidos en el Brasil. La producción de maíz pasó de 19,4 a 102,5 millones de toneladas. El consumo interno de pollo creció de 3 a 46 kilos por persona en el país y el trigo creció 30%. Todo ello con menos dinero público de subsidio.
Antonio Cabrera finalizó su exposición con una afirmación enfática y desafiante: “Bolivia tiene todas las condiciones para ser una gran potencia agropecuaria”.
